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Las pinceladas que pueden ayudar a revelar signos tempranos de demencia

En su clase de terapia artística en Leeds, Reino Unido, Joyce Cope está pintando un árbol con detenimiento.

A pesar de que sufre demencia, sus pinceladas son mesuradas y estables, un legado de sus años pintando como talentosa aficionada.

Su trabajo hoy en día, sin embargo, es muy diferente a las piezas muy detalladas que solía producir, reproducciones expertas de maestros como la de “La joven de la perla”, del artista holandés del siglo XVII Johannes Vermeer.

La hija de Joyce, Hazel, dice que su madre todavía disfruta pintando, pero antes de que la enfermedad la alcanzase, su trabajo era realmente sorprendente.

“Eran copias realmente buenas de los Viejos Maestros, y muy detalladas”, cuenta.

“Pero ya no pinta con ese detalle ahora”.

Joyce y su hija Hazel
Joyce y su hija Hazel.
Joyce pintando
Joyce ya no pinta con el detalle con que lo hacía antes.

“Recuerda cosas de hace años, pero en general si le preguntas qué tomó para desayunar esta mañana, no se acuerda”, relata su hija.

Pero, ¿puede el arte, y más específicamente, la forma en que trabajan los artistas, decirnos algo sobre el desarrollo de la demencia y otras enfermedades cerebrales degenerativas?

Un análisis minucioso de las pinceladas de los artistas que desarrollaron enfermedades neurológicas revela pistas fascinantes sobre cambios cerebrales que ocurrieron años antes de que cualquier síntoma se hiciera visible.

El método matemático se llama “análisis fractal”, que es una forma de analizar patrones recurrentes que se dan tanto en las matemáticas como en la naturaleza.

Los árboles y las nubles son “fractales”, así como los patrones recurrentes de nuestras ondas cerebrales y los latidos del corazón.

Lo mismo es aplicable a los brochazos de los artistas, que se pueden comparar con la caligrafía individual.

Siete artistas famosos

La psicóloga Alex Forsythe de la Universidad de Liverpool llevó a cabo un análisis fractal de más de 2.000 obras de siete artistas famosos, y encontró cambios diminutos en esos patrones.

“En los artistas que luego desarrollaron demencia o enfermedad de Parkinson, los patrones fractales empezaron a cambiar de forma inusual”, explica ella.

“Así que lo que encontramos fue que incluso 20 años antes de que fueran diagnosticados con un desorden neurológico, el contenido fractal de los cuadros había empezado a disminuir”.

Dos hombres observan el cuadro Los trazos de artistas como Monet, que no padeció enfermedades neurológicas, se mantuvieron constantes a lo largo de su vida.

“Cualquier cosa que nos ayude a entender más la forma en que opera el cerebro es una forma útil para guiar futuras direcciones de investigación”, dice la investigadora.

El artista Willem de Kooning fue diagnosticado con Alzheimer tras su muerte, en 1997.

Los patrones de las pinceladas que se aprecian en sus obras tempranas son distintos a los de obras posteriores.

Pero en artistas como Monet y Picasso, quienes murieron sin ninguna enfermedad neurológica conocida, estos patrones se mantuvieron constantes a lo largo de sus vidas.

El cuadro de “El pianista”, de Pablo Picasso.

Es sorprendente que incluso cuando Picasso, en particular, cambiaba de estilo con tanta frecuencia en su carrera, su rango fractal era constante, independientemente del estilo en el que pintaba.

La investigación no ayudará a diagnosticar la demencia ni otras enfermedades similares.

Pero proporciona una perspectiva valiosa en los cambios que se producen en el cerebro años antes de la aparición de la enfermedad y podría ayudar a proporcionar respuestas a los procesos escondidos que se dan detrás de estas devastadoras enfermedades.

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