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Beber de la belleza de Roma: fuentes de la “Città Eterna”

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EFETUR/MANUEL NORIEGA

En febrero de 2020 Italia tuvo que cerrarse a sus ciudadanos y al mundo. Ante la pandemia de la COVID-19, las zonas más reconocibles y turísticas del país se vaciaron. Ya no había colas para entrar en el Duomo de Milán, ni en la Galeria degli Uffici en Florencia; ni en Pompeya, en Nápoles. Tampoco en Roma había turistas que tirasen una moneda a la Fontana di Trevi o que fotografiasen la Fontana dei Quattro Fiumi, en la Piazza Navona.

Estos son dos ejemplos de las numerosas fuentes que adornan la capital italiana. He aquí un recorrido por las historias y curiosidades de algunas de ellas.

Fontana di Trevi

Sin duda, la fuente más famosa de la ciudad. Desde via del Corso, por la via delle Muratte, ya se oye el agua que cae en cascada en esta majestuosa fuente considerada una de los máximos exponentes y obra cumbre del barroco tardío.

El diseño de tan visitada obra es de Nicola Salvi, completado por Giuseppe Pannini. La fuente data de 1762 y adorna la fachada del Palazzo Poli.

La Fontana di Trevi, con sus figuras mitológicas, las conchas y las rocas, tardó 30 años en ser finalizada. Su creador, Salvi, no llegó a verla acabada ya que murió 11 años antes.

Cuenta con 25 metros de alto y 50 de ancho, aproximadamente. Y si hay una imagen grabada en el imaginario colectivo ligada a esta fuente es la escena de “La dolce vita”, la película de Federico Fellini, en la que la actriz Anita Ekberg se bañaba en sus aguas con un vestido negro.

Cuenta la leyenda que quien arroja una moneda a sus aguas se asegurará la vuelta a Roma.

El Ayuntamiento de la ciudad se encarga de recuperar las monedas arrojadas, que se destina a Cáritas, una organización católica que usa el dinero para ayudar a familias vulnerables, personas sin hogar y migrantes.

En 2019, la cuantía alcanzó más de 1.600.000 dólares, según reflejaba el diario local La Repubblica.

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